El lenguaje y las madres

Esta pasada noche mientras me llegaba el sueño con los ojos ya medio cerrados recordé a mi madre enseñándome a leer en la cama de matrimonio donde dormía con mi padre. Vi perfectamente esa escritura de caligrafía y esas ilustraciones de las cartillas para aprender a leer. 

Ese bicho chillaba mucho anoche.

Lola toma tila. 

Sin embargo fue un recuerdo apacible, casi inspirador, de unas oraciones sobre un pato y una pata los que me hicieron comprender por aquellos años que en breve, por fin, aprendería a leer. Y lo pensé: que bonita es la sensación de saber que algo bueno está apunto de suceder, y además que sucederá irremediablemente. Se lo dije a ella, que esa noche había decidió quedarse a dormir en mi casa sin que por eso tuviéramos que follar. Vino andando desde Nervión a Triana. 

Le dije: Una madre y el lenguaje, ¿Maravilloso verdad?.