Las redes, el nuevo muro de las lamentaciones

Pedro: Hola hermano, supongo que estarás acostumbrado a que desde el primer segundo que abres Facebook o Twitter ya veas las primeras reflexiones y un sinfín de quejas que atestan la línea temporal ¿verdad?. Pues te traigo una mala noticia, aunque tú ya lo sabrás, esas buenas intenciones tan creativamente escritas o esos ingeniosos memes no arreglarán el problema.

Y es que pienso que mientras el mundo se hunde nosotros jugamos a crear ingeniosos copys.

¿Te has llegado a parar y pensar en algún momento que mientras estamos demostrando al mundo lo diestros y creativos que somos lamentándonos sobre los problemas que atañen al país, o al mundo, estos problemas siguen sin solucionarse?


Javier: La verdad es que no soy mucho de Facebook y menos de Twitter. No tengo ni cuenta. En eso me diferenció de ti, que sí eres usuario habitual de las redes sociales. Los seres humanos somos mucho de quejarnos. Hay un sesgo más que demostrado por el cual las emociones negativas son más resistentes al paso del tiempo y menos vulnerables al cambio que las positivas. Ahí está la teoría de la asimetría hedónica de Fridja, por ejemplo, pero no te voy a agobiar con historias científicas. Por lo tanto, no me sorprende que en las redes sociales abunden las emociones negativas y las quejas. Habría que ver si pasa lo mismo con la literatura, pero me temo que también. Lo que pasa es que las características del mundo digital, su inmediatez y su carácter transparente hace que lo que ya pasa con otros medios de comunicación, por ejemplo la TV, se acentúe hasta extremos insospechados.

A los humanos nos encanta vivir en mundos virtuales. Siempre han existido: La odisea, el Quijote, las telenovelas, etc. De hecho, si somos seres humanos es porque creamos mundos virtuales y vivimos en ellos. Eso de "vive el mundo real", "aprovecha el momento", "vive el presente" son estupideces de autoayuda. Nadie disfruta más el presente que un cerdo revolcándose en el fango.


P:  Si te escuchará Buda, lo que has dicho: que vivir el presente es una estupidez... Decirte que no me aburres con tus historias científicas, precisamente lo que más me divierte cuando hablo contigo es cuando me ilustras con historias científicas.

Y decirte que antes no tenías Facebook pero ahora lo tienes, y además cada vez eres más activo en las redes sociales, faltará poco para que caigas de lleno en ellas. 

A ver, te comento... una cosa son las ficciones en las que podemos imaginar –y jugar-, que vivimos en ellas, y otra la supuesta realidad. Tarde o temprano reconocemos esa ficción y despertamos. Si no fuera así tendríamos un grave problema ¿verad? Precisamente el problema es cuando hacemos de la realidad una ficción, es cuando nos han construido esta parábola precisamente para creer que vivimos una realidad que no es tan real. Pero enfoquemos está interesante charla. Creo que la mayoría de la gente piensa que las redes sociales sirven para cambiar "cosas", no digo que no, pero... ¿es realmente tan cierto eso? Me da a mí que no. Pienso que las redes sociales, por desgracia, no son un garante de cambio cuando existe un problema social de gran calado, e incluso pequeño o local. Como diría Han, la masa clásica, el enjambre digital consta de individuos aislados, carece de alma, de un nosotros capaz de una acción común, de andar en una dirección o de manifestarse en una voz. Para entender esto es importante saber cómo funcionan los actuales mecanismos de poder. Y es ahí donde entra el papel del ego. ¿Piensas al igual que otros filósofos actuales que no se puede hacer la revolución mediante las redes sociales?, ¿no crees que las redes sociales se han convertido en un nuevo panóptico virtual que ha sabido aprovechar perfectamente el neoliberalismo?


J: Lo bueno de Buda es que como ha logrado la iluminación y está por encima del ego, del deseo y del dolor es imposible alterarlo. No como Jesús que está todo el día sufriente y dolorido por las calles de nuestra Sevilla hecho un Ecce Homo. No voy hablar de Mahoma que no es raro que se enfade. No sé cual de ellos es más exagerado pero yo me quedo con nuestro Cristo que se parece más a mí, por lo menos en lo que respecta a la capacidad de sentir dolor, deseo y frustración.

Si hay algo que he aprendido de mi experiencia profesional (y vital) es que las categorías ficción y realidad no son impermeables. No voy a decir, por ahora, que no existe la realidad y que todo es sueño. Ya lo dijo Calderón de la Barca en boca de Segismundo en el siglo XVII mejor que nadie lo haya dicho nunca. Pero si voy a decir que la realidad penetra en la ficción y que ésta en aquella continuamente. No son categorías claramente distinguibles y desde luego no siempre el problema es no darse cuenta de que uno vive en una ficción, precisamente mucha veces el problema es darse cuenta de que la vida de uno es pura ficción. Uno sería mucho más feliz sin darse cuenta de ello. No todo el mundo puede vivir sin esos ejes: realidad-ficción.  Para empezar, si te preguntara quién eres, me contarías una historia. La historia de tu vida. Esa historia es pura ficción. Dicho de otra forma, quienes somos, nuestra identidad, es pura literatura. Y esa identidad es esencial, es la que nos permite interactuar en el mundo, presentarnos, relacionarnos y actuar en el mundo. Yo le digo a mis alumnos/as que no se puede construir una buena identidad si no se es un buen escritor/a.

En cuanto a la capacidad de las redes para cambiar cosas, estoy de acuerdo con tu reflexión, al menos parcialmente. No comparto la idea, defendida por los gurús de lo digital, de que internet democratizará el planeta. A todas luces es un absurdo. Eso lo tengo claro. Pero creo que esa incapacidad para cambiar cosas no es exclusivamente propia de las redes. Otros medios de lucha que son defendidos por algunos sectores son más o tan ineficaces para el cambio como las redes, por ejemplo: la huelga tal como se ha entendido en el siglo XX. En cualquier caso, al menos, las redes sirven para cambiar nuestra percepción de lo que somos y al cambiar esa percepción nos cambiamos (una ficción), y al cambiarnos, cambiamos el mundo (otra ficción). Que sea para bien, para mal, o para que todo siga igual, es otro asunto. Y esto ha pasado, con todos los medios de comunicación y artefactos tecnológicos desde el comienzo de la historia: escritura (hay algo más ficticio que un conjunto de signos arbitrarios, símbolos, sobre una piedra), los distintos avances en el soporte de ésta, la imprenta, la radio, TV, etc.

Para terminar, lo que dice Han "la masa clásica, el enjambre digital consta de individuos aislados, carece de alma, de un nosotros capaz de una acción común, de andar en una dirección o de manifestarse en una voz" no es producto exclusivamente de las redes e internet, es propio de nuestra sociedad y está relacionado con numerosas causas.


P: Y no lo dudo, las redes sociales al final son en parte el reflejo del ser humano, no dejan de ser una plataforma o utilidad, ahí están, y la puedes utilizar para bien o para mal, como un cuchillo. Yo suelo insistir siempre que se habla de redes sociales, que una de las cosas más significativa que nos han hecho vislumbrar éstas son el ego que atesoramos en nuestro interior, el ser humano es puro ego, al final todo el mundo, o casi todo, cae en las redes y muestra tarde o temprano su poquito de ego, es decir, el narcisismo, su mucho de reacción y poco de acción. También otro tema muy importante a tratar, y que puede ser importante a la hora de analizar como las redes no serán de mucha ayuda para una futura revolución, es el individualismo, o la soledad mal entendida, el no saber sociabilizarse, como cada vez estamos más conectados pero a la vez más solos. La falta de solidaridad por déficit de conexión, y hablo de otro tipo de conexión: la del roce y la mirada. 

Pero no nos alejemos mucho del tema que nos trata, o sí, alejémonos, pero no sin profundizar antes sobre la parte que nos toca. Hermano ilumíname, insisto, ¿Podemos cambiar con las redes sociales los problemas que atañe hoy por hoy a la sociedad?: corrupción política, hambre en el mundo, guerras u otro tipos de conflictos que hacen sufrir al ser humano o sentirse vulnerados sus derechos como persona... o por el contrario las redes sociales son el nuevo muro de las lamentaciones que nos hace considerar expiar nuestras obligaciones como seres éticos con tal de publicar nuestras reflexiones, ¿Qué medio existe actualmente de acción común o resistencia para combatir el mal y crear un mundo más equitativo o justo?, repito, ¿son las redes sociales el nuevo panóptico del poder?

Pienso que algunos han creído que la transparencia podría ser un progreso social para cambiar la sociedad, y es que si todos sabemos lo secreto, o la verdad, seremos muchos más y en masas operaremos a la vez ¿te acuerdas de la Bola de Cristal: solo no puedes, con amigos sí?. Pero no, parece ser que la transparencia no sirve de mucho, o por lo menos no como pensábamos, además las redes tampoco sirven como medio organizativo de masas, no crean unidad, fuerza, y son dispersas y de fácil distracción. La distracción, la dispersión, la velocidad... grandes problemas, no acaba de pasar algo para que ya sea trending topic otra cosa, es ahí el problema de las redes no crean unidad ni acción común. Más todavía si todo va mezclado con el ego. Por ejemplo, otro dato curioso fuera de las redes para analizar detenidamente, percibo que el ser humano ya está atorado de información, hablando de la transparencia (por la fuerza), como sabes bien la organización WikiLeaks publicó a través de su sitio web informes anónimos y documentos filtrados con contenido sensible en materia de interés público, preservando el anonimato de sus fuentes. Lo que se decía ahí era increíble, un escándalo que salpicaba a muchos países y que dejaba en entredicho la moral y ética de los U.S.A, vamos, para que pasara algo ¿por qué no pasó nada? ¿Qué tiene que ocurrir para que pasemos a la acción? ¿Por qué ya no nos escandaliza nada?

Las redes sociales son el nuevo muro de las lamentaciones que nos hace considerar expiar nuestras obligaciones como seres éticos con tal de publicar nuestras reflexiones
— Pedro Saavedra

J: Del ego no podemos escapar. Somos ego, identidad, Yo, como lo quieras llamar. Lo podemos disciplinar, tenerlo bien atado usando distintas técnicas de control, de autodisciplina: la autoflagelación, ahí están las asociaciones de autoflagelantes en la Edad media, o la meditación que está hoy más de moda. Yo prefiero la primera, pero hay que ser moderado en la práctica porque rápidamente obtienes placer del dolor y pasamos al sado-masoquismo sexual, a la sofisticación propia del Marqués de Sade y otra vez tenemos el ego con nosotros. Con la meditación pasa lo mismo. ¡Anda que no tenemos gurús a los que el ego les rebosa! En fin... Sí, las redes alimentan nuestro ego de forma extraordinaria, quizás más que otros instrumentos. A lo mejor suponen un cambio cualitativo, pero no han cambiado la naturaleza del Ser Humano. Siempre hemos sido así. El Quijote alimentó su ego de literatura hasta el extremo y no tenía internet.

Tres características de las redes sociales y de los ya no tan nuevos medios de comunicación explican la falta de escándalo y muy frecuentemente la inacción que detectas en relación con el mundo digital. La primera es la inmediatez. La tecnología permite respuestas casi automáticas a los estímulos sin que nos permitan ejercer ningún control. ¿Cuántas veces nos hemos arrepentidos de un mensaje en cualquier red social? Ahora, whatsaap lo intenta remediar dándonos la oportunidad de arrepentirnos de un mensaje enviado durante unos segundos.  Está inmediatez provoca que la información en las redes sociales o aplicaciones móviles sean de carácter muy emocional, intensas, ambiguas en ocasiones, y como he comentado anteriormente generalmente de carácter negativo. Otra característica relacionada con éstas es la transparencia, cada vez nos hacemos más transparente y nuestro mundo privado se hace más pobre. La intimidad está desapareciendo. Es curioso, aunque totalmente comprensible, que en tanto la privacidad y la intimidad se reduce también se reduce, como tú dices, "la unidad y la acción en común". El anonimato también es una propiedad de algunos medios digitales. De este modo, puedes insultar, murmurar, insidiar en la nube desde el anonimato. Pura emoción sin sujeto. Saltamos de emoción en emoción, de estímulo intenso a estímulo intenso. No nos dan tiempo para procesar la información, para reflexionar sobre la realidad. Algunos han llamado a este hecho "infoxicación". De este modo nos habituamos y disminuye nuestra capacidad de reacción y de escándalo.

Lo más revolucionario que podemos hacer hoy en día es desconectarnos, aislarnos y encontrarnos a nosotros mismos. Tanto es así que si te desconectas totalmente puedes ser tachado de terrorista. Pero esto ya se ha hecho anteriormente. No sé si conoces la figura de "las Beguinas", mujeres laicas generalmente de familias aristocráticas del siglo XVI que para liberarse de las obligaciones propias de su estatus, casarse, tener hijos etc., y de las presiones de la sociedad se emparedaban de por vida para dedicarse a la vida religiosa. A partir de ese momento obtenían respeto y consideración y algunas de ellas tuvieron gran influencia y como no, la inquisición las persiguió.

Lo más revolucionario que podemos hacer hoy en día es desconectarnos, aislarnos y encontrarnos a nosotros mismos.
— Javier Saavedra

P: Sin ser igual, evidentemente, me has recordado con“las Beguinas” a los neoluditas, esa corriente filosófica que se opone al desarrollo tecnológico y científico de la sociedad moderna. Además el término se cree que proviene de un joven llamado Ned Ludd que ante su descontento por las malas condiciones laborales rompió y quemó telares a principios del siglo XIX. Recuerdo que me hablaste de esto en su día cuando te hablé de este movimiento...
Oye, no pretendo ser un anti-tecnología ni un anti redes sociales, primero porque creo que son útiles, y más aun cuando soy alguien que las utilizo, pero precisamente por eso que las utilizo puedo criticarlas. Yo es que siento como no existen resquicios ni huecos para la falla, es decir, para hacer daño al sistema, puede parecer con lo que digo que estoy hablando de V de vendetta, pero no -o un poco sí-: la velocidad con la que vivimos, la inmediatez con lo que todo ocurre y desaparece –el ruido-, y este mundo virtual hedonista, dónde nos relacionamos y que nos hace sacar nuestro interior más narcisista y ególatra son perfectos para tenernos ciegos y zombies durante mucho tiempo, al menos para mantenernos distraídos y con muchas cosas que hacer, así no tendremos tiempo para pensar. Como diría Luciano Concheiro Somos roedores que giran“a una velocidad frenética pero sin desplazamiento. “Es esa sensación diaria de que estamos en un barullo impresionante pero al mismo tiempo no pasa nada. Se asemeja, también, a un “scroll infinito”. La vida resbalando sobre una pantalla.

Pienso que estamos perdiendo muchos valores increíbles –y necesarios-, cualidades del ser humano como por ejemplo: la confianza, la memoria, la paciencia, la atención, incluso la solidaridad...

Lo que planteas a nivel revolucionario sobre cómo podemos ser resistencia antes todo este enjambre lo veo muy poco viable, ¿emparedadnos de por vida? En cambio, para hablar de resistencia si estoy muy en la línea del pensamiento de Josep Maria Squirol -ya sé que soy pesado-, en su libro“La resistencia íntima: ensayo de una filosofía de la proximidad: «Reconocemos que resistencia íntima es el nombre de una experiencia, propia de la comarca de la proximidad; comarca que no es visita de un día, sino habitual estancia. Pero hoy cuesta quedarse en ella. La proximidad no se mide en metros ni en centímetros. Su opuesto no es la lejanía sino, más bien, la ubicua monocromía del mundo tecnificado. Hemos visto cómo la cotidianidad y el gesto de la casa son importantísimas modalidades de la experiencia de la proximidad». Creo que al igual que para frenar se opone resistencia yendo en contra, la única solución para erradicar todo está velocidad es volver a ciertos valores olvidados, y esos valores se encuentran en el hogar.

"Entonces nos quedaremos aún tendidos un momento...
La primera en levantarse
será mamá... La oiremos
encender silenciosamente el fuego,
poner silenciosamente el agua sobre el fogón
y coger con sigilo del armario el molinillo de café.
Estaremos de nuevo en casa."

¿Aparecerá algún día un Ned Ludd que empiece a quemar cosas para parar toda esta rueda?, ¿Qué cosas podemos quemar ahora?, ¿Germinarán nuevos neoluditas como resistencia a todo esta forma de vida tecnológica?, y esta me gustaría desarrollarla a fondo ¿Es la nueva oleada de espiritualidad (Meditación, Mindfullness, veganismo...) la respuesta y la resistencia del ser humano ante el enjambre? 


J: Ja, ja. No he propuesto que nos emparedemos como medio de resistencia. Es sólo un ejemplo extremo de escape del enjambre, en este caso el enjambre del siglo XV y XVI. Habría que estar en la Sevilla de esos siglos para comprobar que los enjambres siempre han existido. Sí, estoy de acuerdo con la idea de Squirol de resistencia íntima. Cuento algo que me ha pasado hace unos días y que ha hecho mi vida más interesante. Parece algo anecdótico, pero creo que va en la línea de Squirol.

Hace unos días observamos mi mujer y yo una pareja de golondrinas sobrevolando más de la cuenta el patio de vecinos interior en donde se encuentra nuestro apartamento. A los pocos días descubrimos un magnífico nido, como por arte de magia, encima de la lámpara de seguridad en la entrada al patio. Desde entonces las observamos dormir, próximamente criar, ir y venir mejorando el nido. Ahora cuando entro en el patio lo hago muy despacio y en silencio para no asustarlas y siempre me detengo para observarla en medio del silencio. De alguna forma nos sentimos, yoy otros vecinos responsables de las mismas, y les damos las gracias por hacernos la vida más hermosa. De alguna forma, este hecho ha transformado nuestra vida cotidiana. Estar atento a estas realidades y cultivar la capacidad de sorprenderse, como un niño, es lo que creo que significa "la resistencia íntima". Evidentemente si estás todo el día mirando una pantalla no hay capacidad de resistencia. El arte, la belleza hay que traerla a la vida cotidiana. Es un poco lo que nos dice la mística, Santa Teresa entraba en éxtasis mientras cocinaba, y un dicho zen afirma “Antes de la iluminación, hacer de comer, ir a por agua, cortar la hierba, después de la iluminación, hacer de comer, ir a por agua, cortar la hierba” (o algo así, es de libre interpretación). Pero es tan difícil...

No creo que quemar cosas sea ninguna solución, por lo menos a medio plazo y en la mayoría de las situaciones. El Ludismo fue un completo fracaso, más allá de mostrar la rabia de una clase social determinada. El tema de las nueva espiritualidad es tan interesante que será el tema de las próximas jornadas de reflexión de la ONG a la que pertenezco Acción Verapaz, después del verano. Puede ser, el ser humano siempre ha necesitado creer, ya sea en la ciencia, la religión, el coaching o el veganismo.

El arte, la belleza hay que traerla a la vida cotidiana.
— Javier Saavedra

P. Precioso relato hermano, pues yo para terminar voy a describir algo que me pasa en mi nuevo piso. Como sabes bien me he mudado al barrio de la Macarena y he dejado Triana -por un tiempo porque volveré-. Pues bien, todas las noches pocos minutos después de acostarme escucho un ruido que me hace hundirme en un lento y placentero sueño imaginando la posibilidad que nos brinda la vida para conocer otros lugares, como el ser humano a evolucionado y nos ha conectado, pero sobre todo es una sensación de libertad, conocimiento y promesa. Fíjate que puede parecer una tontería, pero a mí me hace sentir mejor ese ruido, y al menos, más esperanzado. Se trata de un leve y lejano ruido que suena a una cafetera en el momento que el agua ha hervido y se convierte en café. Se escucha arriba borboteando en el cielo, y es un avión muy alto que pasa todas las noches y que parece que me da las buenas noches susurrándome: Pedro, el mundo, la gente, está ahí fuera.
Saber que mientras yo duermo entre sabanas hay a 9000 pies un grupo de unas, por ejemplo, 200 personas que van a Buenos Aires en un aparato de hierro construido por el ser humano que flota en el aire a 900 kilómetros por hora y que a la vez yo en el móvil estoy observando como pasa por encima de mi barrio...

Al final todo se reduce a la atención, a la contemplación de lo que ocurre a tu alrededor, esa es la única resistencia: atención y silencio. La lucha actual es contra la velocidad y el ruido. Citando de nuevo a Luciano Concheiro: "La lentitud no es suficiente. Hay que ser radical y erradicar el tiempo"