Islandia
Islandia

En esta isla extrema se quedó nuestro recuerdo gigantesco, gigantesco como sus grandes volcanes, sus valles, los acantilados, sus montañas... en esto resumo mis cerca de diez días inolvidables de ardor y deseo, ni más ni menos. Así quedó, así se fue y así lo recuerdo...

 Como indica el nombre de esta exposición, Islandia, además de ser un país localizado en el extremo noroeste de Europa es también el nombre de esta serie de fotos, que logra alejarse radicalmente de la fotografía más formal -y turística-, del país para bucear en una historia sobre amor y geografía romántica. 

Como indica el nombre de esta exposición, Islandia, además de ser un país localizado en el extremo noroeste de Europa es también el nombre de esta serie de fotos, que logra alejarse radicalmente de la fotografía más formal -y turística-, del país para bucear en una historia sobre amor y geografía romántica. 

 «Islandia», retrata desde lo más profundo de nuestra psique la aventura de un momento extremo en un lugar extremo entre dos personas que están avocadas al fracaso; marida al espectador con una mirada azul y melancólica –como la mirada hacia dentro en los rostros de los cuadros de Modiglian-; y llega a hipnotiza al espectador con una repetición, a veces inconexa, de imágenes que hablan de pérdida y extravío. Un recuerdo que evoca otro algo, un yo que mira al horizonte, un juego de máscaras, de imposturas, un regreso, unas palabras que ya no dicen y que cobran un nuevo significado, al fin, una relativa reconstrucción simbólica de una amor que ya no existe.

«Islandia», retrata desde lo más profundo de nuestra psique la aventura de un momento extremo en un lugar extremo entre dos personas que están avocadas al fracaso; marida al espectador con una mirada azul y melancólica –como la mirada hacia dentro en los rostros de los cuadros de Modiglian-; y llega a hipnotiza al espectador con una repetición, a veces inconexa, de imágenes que hablan de pérdida y extravío. Un recuerdo que evoca otro algo, un yo que mira al horizonte, un juego de máscaras, de imposturas, un regreso, unas palabras que ya no dicen y que cobran un nuevo significado, al fin, una relativa reconstrucción simbólica de una amor que ya no existe.

 Como definiría a la melancolía Fernando Pessoa, esta sería de fotografías llamada «Islandia», son la “nada que duele”.

Como definiría a la melancolía Fernando Pessoa, esta sería de fotografías llamada «Islandia», son la “nada que duele”.

Iceland_5.jpg
Iceland_6.jpg
Iceland_7.jpg
Iceland_8.jpg
Iceland_9.jpg
Iceland_10.jpg
Islandia
 Como indica el nombre de esta exposición, Islandia, además de ser un país localizado en el extremo noroeste de Europa es también el nombre de esta serie de fotos, que logra alejarse radicalmente de la fotografía más formal -y turística-, del país para bucear en una historia sobre amor y geografía romántica. 
 «Islandia», retrata desde lo más profundo de nuestra psique la aventura de un momento extremo en un lugar extremo entre dos personas que están avocadas al fracaso; marida al espectador con una mirada azul y melancólica –como la mirada hacia dentro en los rostros de los cuadros de Modiglian-; y llega a hipnotiza al espectador con una repetición, a veces inconexa, de imágenes que hablan de pérdida y extravío. Un recuerdo que evoca otro algo, un yo que mira al horizonte, un juego de máscaras, de imposturas, un regreso, unas palabras que ya no dicen y que cobran un nuevo significado, al fin, una relativa reconstrucción simbólica de una amor que ya no existe.
 Como definiría a la melancolía Fernando Pessoa, esta sería de fotografías llamada «Islandia», son la “nada que duele”.
Iceland_5.jpg
Iceland_6.jpg
Iceland_7.jpg
Iceland_8.jpg
Iceland_9.jpg
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Islandia

En esta isla extrema se quedó nuestro recuerdo gigantesco, gigantesco como sus grandes volcanes, sus valles, los acantilados, sus montañas... en esto resumo mis cerca de diez días inolvidables de ardor y deseo, ni más ni menos. Así quedó, así se fue y así lo recuerdo...

Como indica el nombre de esta exposición, Islandia, además de ser un país localizado en el extremo noroeste de Europa es también el nombre de esta serie de fotos, que logra alejarse radicalmente de la fotografía más formal -y turística-, del país para bucear en una historia sobre amor y geografía romántica. 

«Islandia», retrata desde lo más profundo de nuestra psique la aventura de un momento extremo en un lugar extremo entre dos personas que están avocadas al fracaso; marida al espectador con una mirada azul y melancólica –como la mirada hacia dentro en los rostros de los cuadros de Modiglian-; y llega a hipnotiza al espectador con una repetición, a veces inconexa, de imágenes que hablan de pérdida y extravío. Un recuerdo que evoca otro algo, un yo que mira al horizonte, un juego de máscaras, de imposturas, un regreso, unas palabras que ya no dicen y que cobran un nuevo significado, al fin, una relativa reconstrucción simbólica de una amor que ya no existe.

Como definiría a la melancolía Fernando Pessoa, esta sería de fotografías llamada «Islandia», son la “nada que duele”.

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